Religiosidad Dominicana

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En esta basílica está el altar donde se conservan las reliquias de los tres santos peruanos y entre otras imágenes la bella talla de la Virgen del Rosario, declarada Patrona del Perú, y que lleva en sus brazos la imagen de Jesús – Niño de cuyos labios brotaron aquellas frases: “Rosa de mi corazón sé tú mi esposa”. Tenemos el gran crucifijo ante el cual varios testigos vieron elevado en éxtasis a San Martín de Porres.

Este glorioso Convento tiene sus orígenes desde el primer día de la fundación de Lima, la Ciudad de los Reyes, en enero de 1535 con la distribución que se hizo de los diferentes solares de la Capital del Virreinato. Por algún tiempo la única capilla de la ciudad estuvo a cargo de los dominicos; podemos decir que los primeros bautizados en Lima, lo fueron por ellos.

Este Convento alcanzó su máximo esplendor hacia mediados del siglo XVII por los innumerables frutos de santidad y ciencia y por la magnificencia de su edificación. De este Convento salieron 18 obispos, muchos maestros y rectores de la Universidad de San Marcos, y a su sombra se santificaron Rosa de Lima, Martín de Porres, el venerable Martín Barragán, el venerable Salvador Ramírez y otros muchos más.

Aún ahora podemos admirar la belleza de sus claustros y en su hermosa basílica esta el altar donde se conservan las reliquias de los tres santos peruanos y entre otras imágenes la bella talla de la Virgen del Rosario, declarada Patrona del Perú, y que lleva en sus brazos la imagen de Jesús – Niño de cuyos labios brotaron aquellas frases:

“Rosa de mi corazón sé tú mi esposa”. La incomparable Sala Capitular, centro de reuniones culturales y científicas, conserva hermosas pinturas y tallados, y el gran crucifijo ante el cual varios testigos vieron elevado en éxtasis a San Martín de Porres”.

 

El exterior de la iglesia se encontraba cubierto originalmente por almohadillado, tal como se puede apreciar aún en la base del campanario. Una portada primitiva, de dos cuerpos y tres calles, fue labrada en la segunda mitad del siglo XVII. En años posteriores se levantaría una nueva portada a causa de los sismos que destruyeron la iglesia.

El aspecto actual de la iglesia se debe en buena medida a los trabajos de reconstrucción tras el terremoto de 1940, que supusieron la aplicación de cemento en las paredes y la restauración de la portada, que como la fachada de la iglesia, había sido modificada en la segunda mitad del siglo XIX cuando las paredes del templo fueron recubiertas con un acabado de ladrillo.

El primer campanario de la iglesia, de estilo barroco y de tres cuerpos, fue diseñado junto con la iglesia por el alarife Diego Maroto en la segunda mitad del siglo XVII, y se destruyó durante el terremoto del 28 de octubre de 1746.

La actual torre fue concebida y diseñada por el Virrey Manuel Amat y Juniet en 1766 en el estilo rococó, siendo en la parte baja de forma octogonal. Está dividida en un cuerpo inferior y dos cuerpos altos con pequeños balcones sobre ménsulas. En la cúspide se sitúa la escultura de una figura sosteniendo una trompeta, representando al ángel que anuncia el Juicio Final. La altura total es de 46 metros, y se considera uno de los elementos más característicos del conjunto religioso. La base de la torre aún conserva el almohadillado que una vez recubrió la fachada de la iglesia.

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