Un bolero más señor cantinero

Ahora estoy por jirón Quilca, recientemente adornada con farolitos, limpio, lleno de restaurantes bien acondicionados; por momentos parece algo desordenada y a ciertas horas un poco peligrosa, de todos modos es un buen lugar para venir a ver una fauna sumanete mixta como los punk, los góticos, neo-hippies, hipsters y extranjeros se mezclan en esta calle. Cruzo la esquina con Camaná. A través de los barrotes de los grandes ventanales del Queirolo veo a la gente disfrutando sus cervezas. Estentóreas sonrisas, parejas que se acarician, ancianos que juegan a los dados, muchachos con pinta miraflorina que quieren ser considerados mas inclusivos por venir al centro, todos refugiados en estos ambientes que desde los inicios del ciclo pasado daba la bienvenida a la sociedad bohemia de todos los tiempos.