En los bares que vivimos …

Porque también se puede ser turista en el lugar donde a uno le tocó vivir, vamos a conocer un poco de la ciudad donde empezó todo…

Cuántas ideas, cuántos amores y obras habrán nacido en las mesas de estos  bares,algunos  pienso mientras espero que el mozo del Cordanome sirva el café.Siguiendo una especie de itinerario sentimental decido andar por los bares del centro de Lima, no sólo por el deseo de tomarme una buena cerveza fría sino también para abrirme paso entre la historia, la memoria, los recuerdos de los que están llenos estos lugares. Si bien los bohemios de la vieja escuela (hablo de nuestros abuelos y hasta tatarabuelos) y la intelectualidad peruana de hace medio siglo gastaban sus noches y paseaban sus fantasmas en bares como el Palais Concert, el Palermo (en un inicio de los italianos Coccella y luego de los japoneses Kuniyoshi), el Negro Negro, el Superba (de cuyo letrero se dice que se cayó una R y se quedó así), el Zela, el Chino Chino, hoy desaparecidos; hay bares de no muy larga data que reciben a la nueva bohemia y que se mezclan con otros que han resistido lo implacable del paso del tiempo y que sin embargo se siguen queriendo, como a tiernos abuelos siempre dispuestos a darnos cariño o mejor dicho chelas.

Y bueno a nadie le cae mal un poco de historia en su vida; Gonzalo Torres y su programa a la vuelta de la esquina le rindió homenaje a todos estos bares del centro.

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *